Al amanecer, en un territorio indígena del Amazonas, María recorre las tierras que su comunidad ha cuidado por siglos. El río, otrora caudaloso, ahora es un hilo de agua entre piedras secas. «Sin nuestro derecho a cuidar, gobernar y vivir en este territorio para que florezca nuestro conocimiento, no podemos frenar esta crisis», dice, observando el bosque afectado por sequías extremas. Esta escena resume el reto de supervivencia que define las urgentes negociaciones globales sobre el Fondo de Pérdidas y Daños.
Indígenas impulsan cogobernanza para gestionar fondos climáticos
Sin embargo, un dictamen reciente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha creado nuevas vías legales. En consecuencia, este fallo establece una responsabilidad climática clara para los Estados. Por lo tanto, se convierte en una herramienta poderosa para exigir restitución.
Muchos líderes indígenas consideraron que acuerdos previos eran insuficientes. De hecho, la Fundación Indígena del FSC pidió “modelos de cogobernanza”. En estos modelos, los pueblos no solo son consultados. Al contrario, deben liderar y dar forma a la acción climática.
Así, el dictamen fortalece su demanda de participación directa. Ahora exigen cogobernanza real en la gestión del Fondo de Pérdidas y Daños. Esta presión busca ir más allá de simples consultas para lograr una gestión justa desde sus territorios.
Fondo criticado por financiación insuficiente y exclusión indígena
A pesar de este impulso legal, la creación del Fondo de Pérdidas y Daños enfrenta duras críticas. En primer lugar, existe una enorme discrepancia entre las promesas y las necesidades reales. El secretario general de la ONU, António Guterres, reconoció en Bakú que su capitalización inicial “no basta para reparar el daño”. Además, la estructura del fondo es cuestionada por modelos verticales.
Por otra parte, los pueblos indígenas temen una exclusión burocrática. La financiación podría no llegar a comunidades aisladas. Finalmente, organizaciones como La Acción Indígena por el Clima rechazan lo que llaman “colonización financiera”. Critican mecanismos que perpetúan el endeudamiento de los más vulnerables. Por lo tanto, el diseño actual del Fondo de Pérdidas y Daños podría dejar fuera a quienes más lo necesitan, alejándose de la justicia climática que pretende defender.
Cogobernanza indígena: justicia climática con sabiduría ancestral
Ante estas críticas, la efectividad del Fondo de Pérdidas y Daños depende de un cambio radical. En primer lugar, debe entenderse como justicia histórica, no como caridad. Por ejemplo, Janene Yazzie, del NDN Collective, afirma que los mecanismos deben “ser accesibles para los pueblos indígenas” y utilizarse para “soluciones diseñadas por los pueblos indígenas”.
Por consiguiente, la cogobernanza es fundamental. Los conocimientos tradicionales son soluciones climáticas probadas. La Fundación Indígena del FSC concluye que “los pueblos indígenas deben liderar el diseño” de los mecanismos financieros. Así pues, la verdadera implementación del Fondo de Pérdidas y Daños requiere este reconocimiento.
Finalmente, la rendición de cuentas comienza localmente. Paul Belisario, del IPMSDL, insiste en que los movimientos más radicales surgirán “en sus propias localidades”. Esta presión es crucial para garantizar que el Fondo de Pérdidas y Daños cumpla su promesa de justicia.
COP30 en Belém: avance en cogobernanza indígena con respaldo legal y presión local
Este contexto cobra especial relevancia con la próxima celebración de la COP30 en Belém, corazón amazónico, un escenario profundamente simbólico que potencia las demandas de cogobernanza indígena. Además, un dictamen jurídico reciente abre nuevas vías para solicitar restitución. Esta no es solo dinero, sino recuperación de tierras e infraestructuras para la adaptación.
Por consiguiente, este cambio legal llega en un momento crucial. Previamente, miles de indígenas marcharon en Brasilia exigiendo derechos sobre la tierra. Su presión local busca influencia real en las decisiones climáticas. En definitiva, el Fondo de Pérdidas y Daños debe integrar estas garantías políticas.
Finalmente, la perspectiva es clara: la acción debe ir de lo local a lo internacional. “Esta COP es solo una parte de cómo resolver nuestra crisis climática”, afirmó Paul Belisario del IPMSDL. Por lo tanto, el éxito del Fondo de Pérdidas y Daños dependerá de esta cogobernanza. En resumen, es un paso crucial hacia la justicia climática real.

























