¿Cómo puede un éxito productivo transformarse en un desafío sistémico? La fotovoltaica acaba de alcanzar el 18,4 % del mix nacional tras crecer un 12,5 %. Generó 50.188 GWh. El verdadero reto ya no es cuánto se genera, sino cómo se almacena. De esa gestión dependerá la estabilidad del suministro.

Razones del crecimiento récord de la fotovoltaica en España

España goza de muchas horas de sol al año. Esa ventaja natural, combinada con avances tecnológicos constantes y una drástica reducción de los costes de instalación de paneles, ha cambiado el panorama energético. José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), lo resume con claridad: “La fotovoltaica se ha convertido en la tecnología capaz de producir electricidad al precio por kilovatio hora más competitivo de todas las tecnologías energéticas”.

Donoso subraya que “tener una hoja de ruta como el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima ha enviado una señal de voluntad política para apoyar el crecimiento de la energía solar fotovoltaica”. Dicha planificación estatal, junto con los costes decrecientes, permitió que los proyectos se materializaran en prácticamente todo el territorio, dejando atrás la concentración en grandes plantas.

Adaptación de la red y almacenamiento ante el auge fotovoltaico

El crecimiento acelerado de la energía solar obliga a adaptar una red pensada para fósiles. Red Eléctrica respondió en 2025 con cientos de kilómetros de nuevas líneas y refuerzos en subestaciones. El almacenamiento, aún incipiente, gana peso: permite absorber los picos de generación fotovoltaica y usar esa electricidad cuando la demanda lo requiere. La interconexión con Europa sigue por debajo de los objetivos comunitarios, limitando la exportación de excedentes. Donoso, director general de UNEF, señala una contradicción: el mercado mayorista está diseñado para tecnologías con costes variables, y la solar apenas tiene costes una vez instalada. Este desajuste desincentiva la inversión a largo plazo. Según Red Eléctrica, consolidar estas mejoras permitirá integrar más renovables y reforzar la seguridad del suministro.

Impacto de la fotovoltaica en el PIB y el empleo rural

El despliegue solar ha transformado lo que parecía una promesa ambiental en un motor económico concreto. Según datos de UNEF, la industria fotovoltaica aporta más de 15.000 millones de euros al PIB nacional. La cifra multiplica por cinco el registro de hace una década. El sector ya da empleo a más de 146.000 familias, muchas en zonas rurales donde otras actividades perdían peso. Los campos solares generan más de 270 millones de euros al año en rentas que refuerzan los presupuestos municipales.

El director general de UNEF vincula esta potencia económica con una ventaja estratégica. “La electrificación nos va a dar también una mayor soberanía energética, porque reducirá nuestra dependencia de los combustibles fósiles”, afirma. Electricidad abundante y barata atrae demanda industrial, crea puestos de trabajo y fija población. Los precios competitivos de esta fuente renovable ya están seduciendo a nuevos proyectos. Queda abierta la pregunta sobre cómo se distribuyen esos beneficios entre quienes conviven cada día con las instalaciones.

Impulsar la energía solar comunitaria y el diálogo territorial

Ante este escenario, la velocidad del despliegue fotovoltaico no debería dejar atrás a quienes viven en los territorios que lo acogen. El modelo puede enriquecerse cuando la comunidad pasa de espectadora a socia. Ya hay proyectos de tamaño medio vinculados a empresas, industrias o comunidades energéticas que muestran ese camino. Esos flujos, que suponen más de 270 millones de euros anuales a las arcas municipales y sostienen el empleo de 146.000 familias, refuerzan el arraigo si se integran desde el diseño inicial. No siempre existe una aceptación social plena, por lo que reforzar el diálogo con las poblaciones locales es imprescindible. Abrir canales tempranos de conversación transforma la desconfianza en corresponsabilidad. La energía solar puede ser un pilar estable, pero su futuro depende de una gobernanza compartida. Actuar colectivamente convierte el desafío en oportunidad.