Lunes, Julio 6, 2026
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    Gran Canaria pide la primera subasta de eólica marina

    El Cabildo impulsa la eólica marina flotante en Arinaga para aprovechar el viento atlántico, mientras la central térmica sigue activa. ¿Podrá la isla liderar la transición energética en Canarias?

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    A las seis de la tarde, en la costa de Arinaga, el viento levanta salitre contra las viejas chimeneas de la central térmica. Raúl García Brink, coordinador de Energía del Cabildo, observa el horizonte atlántico donde el mar se pierde en una franja azul profunda. «Llevamos años con el viento peinándonos la cara y quemando fuel para iluminarnos», murmura mientras señala la silueta inmóvil de los aerogeneradores de tierra, saturando ya el paisaje interior. A sus pies, una docena de informes técnicos recuerdan que Gran Canaria acaba de formalizar una petición que lo cambia todo: la primera subasta de eólica marina flotante. La escena condensa el pulso de una isla suspendida entre el ruido de los generadores diésel y la promesa intacta de un océano capaz de multiplicar su potencia renovable.

    Una inusual alianza exige al Ministerio la primera subasta eólica

    Este lunes, una veintena de entidades sellaron un pacto nada habitual. Empresarios, sindicatos y el Cabildo de Gran Canaria firmaron una carta dirigida a la ministra Sara Aagesen con una exigencia clara: activar ya la primera subasta de eólica marina flotante del país. La misiva reclama un calendario definido y garantías para que el tejido productivo local participe en la cadena de valor.

    La escenificación del consenso tuvo lugar en una comparecencia conjunta. Antonio Morales, presidente insular, apareció arropado por la CEOE, la Cámara de Comercio, UGT y CCOO. “La isla no puede permitirse quedar al margen de una transformación energética e industrial que ya está en marcha en Europa”, advirtió, evidenciando una posición compartida. El reloj corre y, aunque la preparación local es sólida, la lentitud del Estado genera frustración. Retrasar las decisiones, insisten, supone perder una oportunidad industrial difícil de recuperar.

    Eólica marina flotante en Canarias: más barata que la gasolina, pero urge actuar

    Un estudio de la Universidad Pontificia Comillas (2025) concluye que esta tecnología podría ser más competitiva en las islas que en la península, debido a que en el sistema eléctrico canario generar con fuel o diésel cuesta entre 120 y 200 euros por megavatio hora. Mientras, desde el Cabildo advierten que la ausencia de subastas está frenando el desarrollo efectivo frente a otros países europeos.

    Un despliegue de 500 MW, apuntan desde la misma institución, podría generar miles de millones de euros y miles de empleos vinculados a una nueva industria. Oficios que arraigan.

    “La clave —insistió García Brink— no está solo en implantar esta tecnología, sino en asegurar que su desarrollo deje valor en la isla, integrando a nuestras empresas en toda la cadena industrial. Nuestras empresas están en condiciones de asumir la ejecución de proyectos vinculados a la eólica marina flotante, especialmente en el sureste”. Un gesto que revela el consenso tejido entre administración, sector privado y sindicatos. El tejido productivo local no busca ser espectador de la transición; quiere protagonizarla, con una estrategia donde la soberanía energética camina de la mano de la cohesión social.

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    Bajo esa luz incierta, la advertencia insular resuena: retrasar el despliegue “puede suponer la pérdida de oportunidades industriales difíciles de recuperar”. Por ello, los portavoces industriales afirmaron: “Estamos preparados para despegar; solo falta que se active la convocatoria de potencia”.