Lunes, Julio 6, 2026
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    Inteligencia artificial para que el hormigón sea bosque

    Con el 70% de los activos críticos del país superando las tres décadas, expertos plantean un cambio de paradigma: la inversión estratégica y la digitalización masiva son esenciales para pasar de la mera sostenibilidad a...

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    Infraestructuras regenerativas

    ¿Cómo pueden unas infraestructuras con décadas de vida transformarse en el motor de la restauración ecológica? El 70% de las infraestructuras críticas en España supera los 30 años, una longevidad que choca con las urgencias climáticas. Miriam Martínez, de la Universidad Politécnica de Madrid, advierte que apenas están digitalizadas, un bloqueo que frena su potencial regenerativo. La clave para que presas, redes de agua o puentes pasen de degradar ecosistemas a revitalizarlos se esconde en tecnologías como la inteligencia artificial, capaces de predecir fallos y optimizar cada recurso.

    IA y gemelos digitales: cuando las infraestructuras aprenden a regenerarse

    La digitalización se reveló como el pilar imprescindible para cualquier ambición regenerativa. Miriam Martínez describió un cambio de paradigma: “Hasta ahora construíamos infraestructuras que envejecían. Ahora podemos diseñarlas para que aprendan y evolucionen con el entorno gracias a la inteligencia artificial, el IoT o el blockchain”. Justo Vicente, CEO de Infraestructuras de Acciona, aportó cifras contundentes: “Podemos reducir los costes de operación hasta en un 20%, y alargar la vida útil de la infraestructura en al menos una década”. Sin esa adaptación, el potencial regenerativo se frena.

    20% de ahorro, 10 años más de vida y beneficios socioambientales: la IA regenera infraestructuras

    Los números respaldan el cambio. Vicente remarcó que estas infraestructuras son, por definición, más exigentes en inversión inicial, pero más rentables a largo plazo. “El retorno no solamente es económico: es social, ambiental y reputacional”, apuntó. La mirada se amplía más allá del balance contable. Una presa que aprende de los caudales o una carretera que minimiza su huella térmica generan beneficios difíciles de cuantificar con las métricas antiguas.

    Se trata de obras que devuelven más de lo que toman. Y subrayó que esta transformación exige nuevos criterios de evaluación en la contratación pública: “No basta con premiar el menor precio. Hay que premiar el mayor impacto positivo en el entorno y la vida de las personas”. La amortización rápida añade un valor estratégico que reposiciona a quien apuesta por este modelo.

    Cambiar esta inercia exige valentía política y nuevos indicadores de retorno social. Antonio Muruais puso como ejemplo los corredores multimodales y la financiación con fondos Feder para conectar municipios mediante itinerarios ciclistas segregados. La clave está en tejer alianzas: sector público, universidades y empresas deben diseñar juntos los proyectos desde su origen.

    Martínez remarcó la urgencia de incorporar herramientas como la inteligencia artificial en los planes de estudio. “Tenemos que enseñar a diseñar pensando en el largo plazo, en el valor social y ambiental que una obra puede generar con el paso del tiempo”, afirmó.

    El clima no espera: cambio cultural hacia infraestructuras regenerativas

    Muruais lanza una advertencia nítida: “En los próximos años, el esfuerzo conjunto en digitalización marcará la diferencia entre países líderes en infraestructuras y países que se queden atrás”. Europa ya ha empezado a dictar el compás con su regulación verde y los fondos vinculados a la sostenibilidad. Miriam Martínez, por su parte, recuerda que el 70% de las infraestructuras críticas del país supera las tres décadas de antigüedad. Modernizar esa red no admite demoras. Pero el verdadero nudo no es técnico. Es cultural. La transformación exige que administración, empresas y universidad remen juntas. La inteligencia artificial y otras tecnologías predictivas son herramientas potentes, pero el salto solo ocurrirá si cambia la manera de enseñar, contratar y colaborar. El clima no concede más plazo. ¿Estamos a tiempo de dar el salto? La respuesta colectiva escribirá el próximo capítulo.