Botánico do Lago

En octubre sonaba a promesa ambiciosa. Hoy, el Botánico do Lago es una realidad tangible que se toca, se huele y se pasea. El personal de la Fundación tomó aquella declaración de intenciones y la transformó con sus propias manos. Ellos mismos customizaron cada mesa, cuidaron cada planta y dieron forma a un invernadero que es pura experiencia sensorial.

El presidente de la Deputación, Luis López, lo resumió con claridad: este lugar marca “un antes e un despois para esta zona”. Insistió en algo que aquí se demuestra a diario: los usuarios están “plenamente capacitados para liderar proxectos tan beneficiosos para a cidadanía”. No hay espacio para prejuicios paternalistas cuando el protagonismo es tan evidente y la gestión es integral.

Un ecosistema de aprendizaje: murales, ciencia y té gallego en el Botánico do Lago

El aula didáctica, con su pizarra y arenero, no es un espacio estático. Quienes trabajan la tierra guían a los escolares en las zonas de aprendizaje exterior, mostrando de forma práctica cómo se cultiva y se planta. El conocimiento fluye en ambas direcciones.

Las paredes hablan. Gracias a una colaboración con la Facultad de Bellas Artes, varios muros fueron intervenidos con murales durante talleres colectivos. Artistas y usuarios crearon juntos. El color brota donde antes solo había cemento.

El proyecto mira al monte gallego con una ambición tranquila. Junto a la Estación Fitopatológica de Areeiro, avanzan en la propagación de la Camellia inensis para elaborar un té con denominación de origen. Es una apuesta por la autonomía territorial, un gesto científico que enraíza este lugar en la innovación sin despegarse de la tierra que lo sostiene.

El lazo completo entre naturaleza, inclusión y custodia comunitaria

María Ramallo, alcaldesa de Marín, resumió la esencia del proyecto con una imagen potente: “Hoxe en día que as administracións temos que investir en infraestrutura verde, sustentabilidade e medio ambiente… si xa lle metemos a pata da parte social, creo que facemos o lazo completo”. Esa cuadratura del círculo —donde lo ambiental se abraza con la inclusión laboral— fue el eco que resonó en la inauguración.

Marta Mariño, directora xeral de Economía Social, por su parte, puso el foco en el efecto multiplicador del jardín, que espera impulse nuevas iniciativas. El jardín ya piensa en su siguiente paso: una jornada de puertas abiertas para los comuneros de San Xulián. Será cuando los vecinos de siempre vean su monte transformado en vanguardia social y ambiental. La cogobernanza con la comunidad local se asoma como el próximo capítulo de este equilibrio.

Próximos hitos: cafetería, rutas y una jornada para que los comuneros redescubran su monte

El Botánico do Lago aún tiene mucho que ofrecer. En los próximos meses abrirá una cafetería que será el punto de encuentro para los visitantes. La alcaldesa de Marín anunció una inversión para crear rutas de BTT en el entorno, pensadas para atraer a un público deportivo. Se acondicionarán baños públicos, cargadores para bicicletas eléctricas y taquillas, preparando el terreno para futuros eventos. Pronto se sumará una granja escuela, reforzando su faceta educativa. Pero el verdadero hito llegará este sábado, cuando los comuneros de San Xulián —propietarios de los terrenos y aliados clave— recorran los senderos y descubran cómo su monte se ha transformado en vanguardia social y respeto ambiental.