Miércoles, Julio 15, 2026
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España: récord de bicis públicas con 13,7 millones de viajes

Bicimad y Valenbisi lideran el auge de la bicicleta pública en España, con Madrid sumando 13,7 millones de viajes en su flota eléctrica y Valencia creciendo un 14%, marcando el camino hacia la próxima evolución del sector.

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España bicimad

Los sistemas de bicicleta pública en España registraron cifras históricas de uso en 2025. Bicimad, en Madrid, alcanzó los 13,7 millones de viajes anuales con una flota completamente eléctrica de más de 8.000 unidades presente en los 21 distritos. El servicio Valenbisi de Valencia también reflejó esta tendencia, superando los 5,4 millones de trayectos, un crecimiento del 14% respecto al año anterior. Estos datos consolidan el éxito del modelo actual. El siguiente salto del sector se orienta hacia la creación de redes que permitan desplazarse entre distintos municipios con un mismo sistema, superando la actual fragmentación para lograr una movilidad metropolitana conectada y multimodal.

Barcelona, Madrid y Valencia: electrificación y redes integradas impulsan la bicicleta pública

Junto a Madrid y Valencia, Barcelona (8.000 bicis, 60% eléctricas, 164.000 abonados) completa el trío de ciudades que lideran la movilidad ciclista en España. Jaime Armengol, director de Mobility City, atribuye un “incremento exponencial del uso” a la electrificación. La integración con la tarjeta SUMA en Valencia facilita la intermodalidad. Armengol insiste en que el futuro exige sistemas supramunicipales —como el de Bizkaia, que ya permite el uso interurbano— para superar la fragmentación municipal, lastre que bloquea la interoperabilidad entre localidades.

Retos de integración y multimodalidad en la bicicleta pública

Frente a esta inercia, experiencias como la del sistema vizcaíno anticipan un cambio de paradigma. Superar esas barreras exige avanzar hacia redes supramunicipales donde el usuario planifique, reserve y pague todos sus desplazamientos desde un único entorno digital, combinando medios en un mismo trayecto. La bicicleta desempeñaría así un papel óptimo como solución de último kilómetro, conectando nodos de transporte masivo con el destino final. Hacen falta espacios de datos compartidos entre operadores públicos y privados, junto a una regulación clara que garantice la cooperación institucional. A todo ello se suma la expansión de redes ciclistas seguras y una percepción social que identifica cada vez más estos vehículos como una opción eficiente y cotidiana.

El futuro de la bicicleta: sistemas conectados y cooperación

El sistema de bicicleta pública en España atraviesa una fase de consolidación avanzada. El crecimiento sostenido y su integración en las políticas urbanas lo confirman. Armengol lo resume con precisión: el futuro de la movilidad pasa por combinar tecnología, planificación y cooperación institucional para ofrecer soluciones que respondan a las necesidades reales de los ciudadanos.

El auge del turismo urbano ha reforzado el papel de estos servicios, que ofrecen a visitantes y residentes una forma sencilla y económica de desplazarse. Esta versatilidad incrementa su valor estratégico para los ayuntamientos. Las administraciones locales ven en la bicicleta pública una inversión con un impacto ambiental y social tangible, que además contribuye a reconfigurar el espacio público, perfilándose como un eje vertebrador de una movilidad libre de emisiones siempre que se superen los retos de fragmentación actuales.