Ley para la Protección Integral de Periodistas

La votación unánime demostró que el viejo mecanismo, centrado en reaccionar ante la violencia ya consumada, había tocado fondo. No se trataba de un ajuste menor: la sociedad exigía un cambio de paradigma. El nuevo texto introduce herramientas como un directorio voluntario que permite contactar a periodistas en riesgo sin violar sus datos personales, y obliga a la Secretaría de Seguridad y a los municipios a difundir protocolos de interacción con estos colectivos. Esa voluntad política cristalizó en la reforma a la Ley para la Protección Integral de Periodistas y Personas Defensoras de los Derechos Humanos del Estado de México, que por fin asume la prevención como eje.

Directorio voluntario, protocolos policiales y ampliación de medidas sociales

Un directorio voluntario agilizará la comunicación en contextos de peligro, siempre respetando los datos personales. Las autoridades podrán contactar a periodistas y defensores que decidan inscribirse.

La Secretaría de Seguridad y los municipios deberán difundir y actualizar periódicamente un protocolo de intervención de las fuerzas de seguridad. Este incluirá a personas de comunidades indígenas, afromexicanas, de la diversidad sexual, migrantes y otros grupos vulnerables.

Se incorporan medidas sociales en salud, capacitación, vivienda y seguridad social. El decreto contempla apoyos para gastos funerarios, un respiro sobre todo para periodistas independientes. Así, la ley estatal abandona el esquema puramente reactivo.

Apoyos funerarios, de salud y protocolos de seguridad incluidos

Los cambios legislativos también institucionalizan la paridad de género y la representación regional en el Consejo Consultivo. Esta medida garantiza la participación de pueblos indígenas, personas afromexicanas, migrantes y de la diversidad sexual en las decisiones que les afectan. La gobernanza se vuelve más equitativa y sensible a contextos locales.

Además, se contemplan apoyos concretos: acceso a servicios de salud y, ante un fallecimiento, gastos funerarios. Periodistas independientes, tradicionalmente desprotegidos, encuentran aquí un respaldo que antes no existía. La cobertura incluye a toda persona que desempeñe esta labor, sin exigir afiliación a medio alguno.

Retos: directorio voluntario, protección de datos y dependencia institucional

A pesar de estos avances, la legislación recién reformada enfrenta retos. Incluye un directorio voluntario de contactos que busca agilizar la comunicación en emergencias, aunque su carácter opcional genera dudas: ¿se inscribirán los más expuestos, a menudo desconfiados de las instituciones? El manejo de la información personal es otro punto delicado; cualquier filtración podría volverse contra los beneficiarios. Las medidas sociales prometidas —salud, vivienda, seguridad social, gastos funerarios— dependerán de asignaciones presupuestales no aseguradas. La publicación del protocolo policial queda supeditada a la voluntad de las autoridades. Aunque se fortalezca la prevención, el mecanismo mantiene su vertiente reactiva, algo que la reforma no resuelve por completo.

Directorio, protocolo y Consejo: tres vías de acción para periodistas

No obstante, la reforma abre canales concretos para que periodistas y defensores fortalezcan su propia seguridad. Inscribirse en el directorio voluntario es un primer paso: facilitará la comunicación en situaciones de riesgo y resguardará los datos personales. Conocer el protocolo de actuación policial que deberán publicar las secretarías de seguridad estatal y municipal permite exigir su cumplimiento. Vigilar que esas autoridades lo actualicen periódicamente es igual de importante. El Consejo Consultivo, con paridad de género y representación regional, requiere postulaciones activas para garantizar su legitimidad. Las medidas sociales —salud, capacitación, vivienda, seguridad social, gastos funerarios— están disponibles para quienes las soliciten.