El presidente Luiz Inácio Lula da Silva pospuso la reunión bilateral prevista con Donald Trump e inició hoy una gira por España, Alemania y Portugal. La guerra en Irán precipitó el giro diplomático. La primera cumbre bilateral entre España y Brasil, el viernes en Barcelona, sellará un acercamiento europeo que enfría la reaproximación con Washington. Tensiones previas —amenazas arancelarias, interferencia judicial y la visa denegada a un asesor de Trump— enmarcan la apuesta por el multilateralismo.
Agenda de Lula en Barcelona: multilateralismo, regulación y comercio
La escalada bélica en Oriente Medio enfrió el encuentro previsto con Donald Trump en Washington. Tras la invitación del presidente español Pedro Sánchez a comienzos de marzo, Lula optó por trasladar su foco diplomático a Europa. El acercamiento con el gobierno español se produce tras un 2025 marcado por interferencias estadounidenses en la justicia brasileña.
El encuentro bilateral del viernes en Barcelona sitúa el multilateralismo como eje discursivo. Roberto Abdalla, secretario para Europa y América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores, afirmó que servirá “para la defensa del multilateralismo, del derecho internacional y de la solución pacífica de conflictos”. Lula también participará en el Global Progressive Mobilisation y en el Fórum Democracia Siempre, foros donde se abordarán la desinformación y la igualdad racial y de género.
Fuentes diplomáticas brasileñas señalaron a elDiario.es que el viaje busca posicionar al país en el combate a las fake news, la regulación de las grandes tecnológicas y la soberanía digital. La agenda comercial incluye acuerdos sobre tierras raras y minerales críticos, en un contexto favorable por la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-Unión Europea el 1 de mayo. La interrupción de las cadenas globales de suministro confiere al comercio de alimentos un lugar prioritario en las conversaciones bilaterales.
Las amenazas arancelarias del 50% vinculadas a la prisión de Jair Bolsonaro y la reciente denegación de visado al asesor Darren Beattie, quien pretendía visitar al expresidente en la cárcel, mantienen a Brasilia en alerta máxima ante una posible injerencia en las elecciones de octubre.
En medio de estas tensiones, la gira europea representa un giro geopolítico para Lula. Tras Barcelona, viajará a Hannover para participar en la mayor feria industrial mundial, donde exhibirá el sistema público de pagos digitales PIX y buscará acuerdos estratégicos con el primer ministro alemán. Una escala posterior en Lisboa añadirá nuevos acuerdos diplomáticos.
Lula consolida a Brasil como potencia tecnológica y defensora del multilateralismo
El periplo europeo explicita un giro geopolítico que enfría la recomposición con Trump, mientras las exportaciones brasileñas a España se han duplicado en la última década, especialmente en petróleo. “Ambos compartimos nuestro deseo de que cese la guerra y se inicie cuanto antes una negociación en el marco de la legalidad internacional”, aseguró Sánchez. El mandatario reafirmó su compromiso “con el multilateralismo como camino para la construcción de la paz y del desarrollo sostenible”.
La proyección tecnológica se exhibirá en Hannover, donde el presidente brasileño afirmó que quería probar que “el aceite diésel que emite menos CO2 del mundo es brasileño”. La apuesta por la soberanía digital se materializa en PIX, el sistema público de pagos que irrita a Washington por arrebatar mercado a las grandes tecnológicas estadounidenses.



















