La empresa Axis Communications apuesta por certificar la autenticidad del vídeo en el momento exacto de la captura, firmándolo criptográficamente dentro de la propia cámara. Así se crea una cadena de confianza ininterrumpida y se elimina la ventana de vulnerabilidad entre la grabación y la verificación. Este proceso garantiza la integridad desde el origen, vinculando las imágenes al dispositivo físico que las generó, y permite a cualquiera distinguir un original de uno manipulado o deepfakes.
Cómo funciona la firma criptográfica en el origen
El proceso comienza dentro de la propia cámara. Se genera una suma de comprobación criptográfica —un hash— para cada fotograma. Estos hashes se firman con una clave privada única del dispositivo, almacenada en Axis Edge Vault, un módulo de hardware protegido contra manipulaciones. La firma resultante se incrusta como metadatos en el flujo de vídeo.
Como la verificación opera fotograma a fotograma, cualquier alteración, aunque sea de un solo píxel, invalida la firma. Este mecanismo elimina la ventana de vulnerabilidad que otros sistemas presentan entre la captura y el sellado criptográfico.
La comprobación posterior no exige software propietario. “La autenticidad de las imágenes puede ser comprobada de forma independiente por terceros, como investigadores, tribunales o analistas, independientemente del lugar en el que se lleve a cabo la verificación”. Herramientas públicas como Axis File Player o bibliotecas de código abierto bastan para validar la integridad. Así, la policía y los equipos jurídicos no dependen de sistemas del fabricante para certificar una prueba, un blindaje especialmente relevante ante la amenaza de los deepfakes.
La cadena de confianza desde la captura hasta el juzgado
Jueces y cuerpos policiales pueden verificar un vídeo sin depender de sistemas propietarios: según Bruno Azula, “el proceso de verificación no se limita a los entornos de Axis, lo cual constituye una diferencia fundamental”. Cualquier parte interesada dispone de herramientas públicas para comprobar la autenticidad de las imágenes. Esto elimina la necesidad de equipos exclusivos del fabricante.
La verificación independiente aporta objetividad al proceso judicial. Analistas, tribunales o peritos pueden examinar las pruebas sin conflictos de intereses. La tecnología blinda la cadena de custodia digital desde el mismo momento de la captura, dificultando que grabaciones falsas se cuelen como evidencia legítima.
El sector avanza hacia la interoperabilidad mediante especificaciones abiertas. Azula explicó que este enfoque se ha compartido a través de ONVIF, permitiendo que otros fabricantes implementen mecanismos de firma compatibles en sus dispositivos. Aunque la firma exige un dispositivo preparado durante la captura, la validación posterior puede realizarla cualquier entidad con las bibliotecas disponibles. Esta arquitectura abierta fortalece las pruebas digitales judiciales frente a las falsificaciones sofisticadas.
No detecta deepfakes, pero sí certifica originales
La tecnología tiene límites claros que conviene subrayar. Solo opera en cámaras que integren este módulo seguro y el firmware específico necesario. “Axis Edge Vault garantiza que esta identidad y las claves asociadas no puedan ser extraídas ni manipuladas”, explicó Bruno Azula. Cualquier dispositivo sin ese módulo seguro queda fuera del circuito de autenticación, porque la firma debe producirse en el mismo instante de la captura.
Una precisión relevante: el sistema no identifica deepfakes en vídeos que ya circulan sin firmar. Únicamente certifica que un archivo con firma válida conserva los fotogramas originales. Si la grabación carece de esos metadatos, la herramienta no emite ningún juicio sobre su veracidad.
La estandarización aparece como el camino para ampliar su utilidad. Como ya se ha mencionado, este enfoque se ha compartido mediante especificaciones abiertas e iniciativas como ONVIF. La colaboración con organizaciones como ONVIF y C2PA contribuye a consolidar la interoperabilidad entre distintos fabricantes, un objetivo que todavía exige desarrollo y consenso técnico.
Estándares abiertos y herramientas públicas para una cadena de confianza compartida
Esta posibilidad de examinar el proceso de forma independiente elimina cualquier duda sobre el método y refuerza la credibilidad del material como prueba. Profesionales como periodistas o abogados deberían formarse en el uso de estos recursos abiertos. Estamos asistiendo a la aprobación de leyes como las de transparencia en materia de IA de California, que exigen mecanismos para establecer la procedencia de los contenidos y verificar la autenticidad de comunicaciones no alteradas. La tecnología ya ofrece los cimientos; la participación colectiva en estas iniciativas de estandarización garantiza que la verificación independiente se convierta en un derecho tangible y no en una promesa abstracta.































